¿Duele quitarse un tatuaje? Guía para recuperar tu piel sin miedo

 

La eliminación de tatuajes mediante láser es un procedimiento médico-estético cada vez más demandado en consulta. Sin embargo, una de las principales barreras para los pacientes sigue siendo el malestar asociado al tratamiento. Comprender cómo funciona el proceso, qué factores influyen en la sensación dolorosa y qué grado de dolor es esperable permite abordar la eliminación del tatuaje de una forma más consciente, realista y sin miedos o temores infundados por el desconocimiento.

¿Cómo se quitan los tatuajes? Métodos disponibles y diferencias de dolor

Los tatuajes se forman por el depósito de pigmentos insolubles en la dermis, lo que impide su eliminación espontánea y limita las opciones terapéuticas eficaces. A lo largo del tiempo se han descrito diferentes métodos para su eliminación, aunque en la práctica clínica actual el láser médico es el procedimiento gold estándar o de elección. Técnicas como las cremas despigmentantes no alcanzan las capas profundas de la piel donde se encuentra el pigmento y, por tanto, no permiten una eliminación real del tatuaje. Otros métodos invasivos, como la dermoabrasión o la extirpación quirúrgica, han quedado restringidos por su elevado dolor, mayor riesgo de cicatrices y resultados estéticos impredecibles.

La eliminación con láser actúa de forma selectiva sobre el pigmento mediante un fenómeno fotoacústico, fragmentándolo en partículas lo suficientemente pequeñas para que el sistema inmunológico pueda eliminarlas con el tiempo, de manera progresiva. Este abordaje permite eliminar el tatuaje poco a poco, preservando siempre la integridad de la piel circundante no tatuada y con un control preciso del grado de lesión.

¿Duele la eliminación de tatuajes con láser?

La eliminación de tatuajes con láser suele generar dolor durante el tratamiento, aunque en la mayoría de los casos se trata de una sensación más o menos tolerable y de corta duración. El estímulo doloroso se produce principalmente por la liberación energética del láser sobre el pigmento y por el calentamiento transitorio del tejido cutáneo. Clínicamente, los pacientes suelen describirlo como pinchazos rápidos, pequeños latigazos elásticos o una sensación de calor intenso localizado que cesa de forma inmediata tras cada disparo.

Es importante destacar que actualmente la tecnología ha permitido reducir significativamente el dolor asociado al procedimiento gracias a la combinación de factores como el uso de sistemas de enfriamiento cutáneo y la duración limitada de las sesiones, lo que evita una exposición prolongada al estímulo doloroso. En la mayoría de las situaciones, cuando se trata de tatuajes pequeños, el miedo al dolor es mayor que el dolor real experimentado; pero, en otras ocasiones, debemos adaptar protocolos individualizados a cada paciente y su tatuaje con tal de poder garantizar una experiencia indolora, como hacen desde Lasertattoo.

Factores que influyen en el nivel de dolor al quitar un tatuaje

La literatura médica coincide en que el dolor durante la eliminación de tatuajes es variable, transitorio y dependiente de la localización anatómica, así como de la fluencia utilizada y del tipo de láser. 

Estos criterios están ampliamente descritos en textos de dermatología, medicina estética y fotomedicina, y se aplican de forma transversal a múltiples procedimientos médico-estéticos, no solo a la eliminación de tatuajes.

Zona del cuerpo

Diversos estudios publicados en revistas como en Journal of the American Academy of Dermatology (Gold MH, et al. Laser tattoo removal: a clinical update. 2012) coinciden en que la localización anatómica del tatuaje es uno de los factores que más influye en la percepción del dolor. El grosor de la dermis, la presencia de mayor o menor tejido adiposo subcutáneo, la alta densidad de terminaciones nerviosas o la proximidad a estructuras óseas suelen presentar una mayor respuesta tisular al estímulo térmico del láser. Por el contrario, regiones con mayor grosor cutáneo y tejido adiposo tienden a tolerar mejor la aplicación del láser. De tal manera que, las zonas más sensibles suelen ser: costillas, tobillos, empeines, cuello y clavícula y las zonas más tolerables: brazos, hombros, muslos y espalda.

Método empleado

El tipo de láser utilizado, así como sus parámetros técnicos, tienen un impacto directo en el nivel del dolor.

Los dispositivos láser de última generación permiten actuar de forma más selectiva sobre el pigmento, reduciendo la dispersión térmica en la piel y, por tanto, “al generar menos calor la sensación dolorosa es menor”. En contrapartida, los sistemas antiguos o mal calibrados aumentan las molestias y el riesgo de lesiones cutáneas.

Por otra parte, la experiencia del profesional y el conocimiento avanzado de la correcta adaptación y parametrización del tratamiento a las necesidades de la piel son fundamentales para minimizar dolencias y evitar efectos adversos.

Desde Sedalux, como sabemos que la experiencia del profesional y la tecnología utilizada marcan la diferencia, es por ello que trabajemos en exclusividad con Lasertattoo.

Tamaño y color del tatuaje

El tamaño del tatuaje condiciona la duración de la sesión y, en consecuencia, la exposición prolongada al estímulo doloroso que se asocia siempre a una mala experiencia. Pero, por otra parte, el color del pigmento también influye en la respuesta al láser, ya que los tonos oscuros (negro) absorben mejor la energía y suelen requerir menos energía o sesiones (por lo que responden mejor), mientras que colores más claros (verdes) pueden necesitar más energía o otros ajustes específicos que influyen en la percepción dolorosa. Así que no siempre el tatuaje más grande es el más doloroso.

Estado de la piel y sensibilidad individual

El estado basal de la piel, la hidratación, la presencia de inflamación previa, cicatrices o alteraciones cutáneas, así como la sensibilidad individual al dolor, son factores determinantes. Variables como el umbral personal de dolor, el nivel de ansiedad al que se somete al procedimiento o incluso el cansancio pueden influir notablemente y modificar de forma significativa la experiencia de una sesión a otra, a pesar de que el procedimiento sea técnicamente idéntico.

¿Es posible eliminar un tatuaje sin dolor?

Desde un punto de vista médico, hasta la fecha no podía asegurarse una eliminación de tatuajes completamente indolora, así que el objetivo siempre había sido “aguantar dolor”, haciendo que el tratamiento fuese lo más cómodo y asequible.

Sin embargo, actualmente sí es posible eliminar un tatuaje sin ningún tipo de dolor al combinar la tecnología láser más avanzada junto con un tratamiento específico cutáneo y anestésico completamente desarrollado y adaptado desde Sedalux. El objetivo del tratamiento no solo es eliminar cualquier sensación dolorosa, sino garantizar que el procedimiento sea seguro y controlado, permitiendo incluso ajustar al máximo las fluencias del láser con tal de aumentar la eficacia del tratamiento de cada sesión y reducir así el número de sesiones totales hasta completar el proceso de eliminación del tatuaje.

Si estás pensando en recuperar tu piel, infórmate bien, confía en los mejores especialistas en la materia y deja atrás el miedo. Hoy, eliminar un tatuaje es más accesible, seguro y llevadero que nunca.

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